Ser o no ser, sigue siendo la cuestión
Necesitamos al grupo para desarrollarnos como individuos, y necesitamos conservar nuestra individualidad para no perdernos en él.
Necesitamos al grupo para desarrollarnos como individuos, y necesitamos conservar nuestra individualidad para no perdernos en él.
La necesidad de pertenencia, tiene que ver con sentirse parte del grupo, y percibir conexión y aceptación interpersonal.
Nuestro estilo de apego viene con nosotras; es una forma de sentir bien interiorizada, que se construyó a una edad muy temprana, pasando a formar parte de todo ese andamiaje interno, que sostiene lo que mostramos ser.
Una de las cosas que condiciona nuestro mundo emocional adulto, es la forma en la que nos amaron. Aprendemos a querer, en base a cómo nos quisieron.
Si me detengo a pensar en el concepto de belleza, no puedo evitar asociarlo al concepto de verdad. Para mí, algo no puede ser bello, si no encierra verdad.
Podemos aprender a manejar la ansiedad con algunas pautas, pero va a ser un problema recurrente en el tiempo si nunca se llega a la raíz.
La ansiedad, está en nuestro día a día, de forma más o menos directa, y dependiendo del nivel de intensidad, puede llegar a provocar un fuerte impacto, en la persona que convive con ella.
La relación de pareja cuando no la tienes, sigue afectando a tu vida, a tu estado de ánimo, y a la visión de ti misma que te construyes, de una u otra forma, una vez entrada la adultez.
Existen relaciones de pareja que nada tienen que ver con el amor, y existen relaciones de pareja donde hay amor del bueno.
Los vínculos afectivos nos alimentan el alma, ayudan a conservar nuestra humanidad, nos permiten sentir apoyo, compañía y cariño, y también, nos permiten darlo.