La relación de pareja, cuando no la tienes

Para amar, hay que emprender un trabajo interior, que sólo la soledad hace posible.

Alejandro Jodorowski

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Muchas personas sufren por no tener pareja, más bien, sufren por lo que creen que significa no tenerla, porque temen a la soledad, por falta de validación y amor propio, o por la presión social que se recibe, si pasas los 35, y no tienes una relación estable.
La relación de pareja cuando no la tienes, sigue afectando a tu vida, a tu estado de ánimo, y a la visión de ti misma que te construyes, de una u otra forma, una vez entrada la adultez. Esto, debido a la educación, los medios de comunicación, y las creencias culturales y familiares que tenemos interiorizadas, supone en mayor o menor medida, un conflicto que, desde luego, necesita ser re-formulado.
Así que reformulemos: el bienestar de una persona depende principalmente de factores internos, como su nivel de autoconocimiento, capacidad de autoapoyo e ilusiones propias. Es decir, todo aquello que depende de unx mismx, en contraposición, a aquellos factores de carácter externo, como tener o no pareja, reconocimiento profesional, contar con una casa en la playa… o con tres.
Entonces, tener una pareja no garantiza nada, y no tenerla, tampoco. Una cosa no es mejor que la otra, solo circunstancias vitales distintas, cada una con sus pros y sus contras, con sus posibilidades de crecimiento, y sus posibilidades de estancamiento, con sus puntos de inflexión, y sus momentos de evolución.

Anhelo versus necesidad

El deseo de tener pareja es un deseo lícito y natural, que podemos sentir en ciertas etapas. Dependiendo de la persona y de sus experiencias, unx puede sentir que quiere compartir su tiempo con alguien, y es importante darse cuenta de este anhelo. Reconocerlo, significa que te reconoces a ti.
Anhelar una pareja, no está reñido con estar contentx con la vida, y aprovechar aquello que te pone por delante, siempre que te sume. Desde este punto de partida, no hay urgencia, ni sufrimiento, ni necesidad; lo que hay es una disposición, ante la idea de crear un vínculo con otra persona, llegado el momento.
Ahora bien, cuando en lugar de este deseo o apetencia de encontrar a alguien, sientes que necesitas que ocurra, todo es distinto. Esta idea de necesidad, implica sufrimiento y frustración, implica sentirse menos válidx por el hecho de no estar en relación, e implica también, vivir en “modo espera”, como si la vida, realmente esperara.

Tener una pareja no garantiza nada, y no tenerla, tampoco. Una cosa no es mejor que la otra, solo circunstancias vitales distintas, cada una con sus pros y sus contras, con sus posibilidades de crecimiento, y sus posibilidades de estancamiento, con sus puntos de inflexión, y sus momentos de evolución.

Además, desde la necesidad, lo que sucede es que se construyen relaciones basadas en la dependencia y codependencia, relaciones destructivas, y relaciones, que se mantienen por inercia, a pesar de que ninguna de las partes, se encuentre satisfecha en ella.

Apps de citas: ¿vincularse o consumirse?

Actualmente las tecnologías se imponen, también a la hora de conocer a alguien.  Estamos en esta realidad, y bueno, en principio se trata de un medio para un fin: contactar con gente, elegir a quien parece interesarte, y si el “interés” es recíproco, tener una cita con esa persona.
Para aquellos que están buscando algo esporádico, sexo de una noche, o tener diferentes relaciones sexuales con diferentes personas, es un buen sistema. Todo lo que puede esconderse detrás de esta aparente superficialidad, no viene al caso. Lo que si viene al caso es, poner conciencia en qué es lo que unx quiere realmente, y cómo se gestiona, cuando decide recurrir a estos métodos.
Si eres alguien que anhela tener una pareja, las aplicaciones pueden ser un medio para ampliar posibilidades de conocer, sin duda. Y también, es un medio que puede generar confusión, ansiedad, e incluso cierta adicción.  Las dos cosas son verdad.
Podemos entrar en una especie de círculo vicioso, que pasa a ser un “consumo de personas”, en lugar de un “intento de víncularse”, a ellas. Si lo piensas, estas apps no dejan de ser un escaparate, donde cada persona muestra su mejor cara, para ser elegida.
Puede llegar un momento en que te enganches a que te “elijan”, sin importar quién te “elige”. Puede llegar un momento, en que tu anhelo de conexión, te lleve a tener citas cada sábado, y acumular frustraciones y agotamiento. Puede llegar un momento en que lo que quieres, no coincida con lo que necesitas… además, puede llegar a ser bastante abrumador, diferenciar entre cada cosa.

Para mí hay algo importante en todo esto , descansar. Dejar de usar estas apps de vez en cuando, observar cómo te sientes, si de verdad te aportan lo que quieres, y si eres realmente consciente, de lo que te mueve a usarlas.

La relación de pareja cuando no la tienes. Solamente Caminando.

Compañeros de vida, un extra que la vida te trae, cuando te lo trae...

Mirémoslo de esta manera, un compañero o compañera de vida, es un extra que la vida te trae, cuando te lo trae, no algo que haya que dar por hecho, forzar, o convertir en proyecto vital. Tu proyecto de vida eres tú, y oye, cuando se puede compartir camino con alguien, desde la conciencia, la responsabilidad y la libertad, pues genial… toca vivirlo.
Vivas en individual, o vivas en pareja, tu bienestar y capacidad de sentirte satisfechx con la vida, tiene que ver con cómo te percibes a ti mismx, y cuánto de bien te sientes en tu propia compañía.

Si eres alguien que anhela tener una pareja, las aplicaciones pueden ser un medio para ampliar posibilidades de conocer, sin duda. Y también, es un medio que puede generar confusión, ansiedad, e incluso cierta adicción.  Las dos cosas son verdad.

Partiendo de ahí, vivirás lo que tengas que vivir, con quién lo tengas que vivir, como lo tengas que vivir… pase lo que pase, tus pies seguirán pisando suelo firme, te tienes a ti.
A pesar de que me he alargado bastante, deja que te comparta una conclusión personal para cerrar… mis tripas me lo piden…
RÁPIDO, FÁCIL Y MUCHO, LLENA… NO NUTRE.
Aplica a comida, y relaciones.
Huella · SolaMente Caminando

Esta entrada tiene 8 comentarios

  1. Lola

    Un gustazo leerte y aprender a ponerle nombre a lo q siento . Me encanta » Rápido, fácil y mucho ,llena ,no nutre » una verdad como un templo .😊💖

  2. Primana

    Leerte ha sido útil y alentador.☺️😘

  3. Carmen Rocio

    Gracias por compartirte de esta forma tan nutritiva ♥️♥️♥️

  4. Jose

    Magnifica reflexión, y tu conclusión cierra bonito estás ideas. Este tema de la pareja, el romanticismo… aquello que creemos que nos salvará de la soledad… nos atraviesan de manera tan brutal! Como manejarnos sin estos guiones impuestos no me parece tarea fácil. Me atrae la idea de pensar en la ansiedad y la confusión como voces de cambio. Y aquí o seguimos consumiendo lo que no nos termina de nutrir aunque nos alivie el mono, o con coraje y autocuidado, nos adentramos en lo desconocido, y en la creación de un sentido propio respecto a esta realidad que estamos discutiendo. Gracias por compartir y ojalá podamos reflexionar más sobre temas actuales, bien como desahogo o como renovación de ideas antiguas

    1. Gracias Jose ,por enriquecer esta reflexión con tus palabras. Coraje y autocuidado ,son dos de mis favoritas , y las intento usar como brújula ,cuando necesito una.
      Has conseguido sintetizar la clave del asunto , describiendo las opciones contrapuestas que tenemos ante ello. De nuevo gracias por compartir tus ideas ; que haya intercambio, da un sentido extra a todo esto.
      Un abrazo.

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