A veces la ira, solo quiere ser escuchada.
Anónimo
La ira es otra de las emociones básicas, que, junto con el miedo, es rechazada y repudiada, diría que incluso más. Mostrar enfado y frustración, afecta al entorno, rompe expectativas e interrumpe situaciones y nos pone en riesgo de perder el control.
Desde la niñez, el mensaje que recibimos en los diferentes contextos (familia, colegio…), es que debemos convertirnos en personas correctas, prudentes, que saben estar en los sitios y que no molestan. Este es un aprendizaje adaptativo para funcionar en sociedad, sin embargo, el grado de insistencia e interiorización de esta idea, puede provocar que vivamos negando el enfado y su expresión, hasta el punto de llegar a tener consecuencias psicoemocionales y fisiológicas negativas, por reprimir este sentimiento natural y humano.
Aún vivimos con la creencia de que gestionar nuestras emociones, se traduce en negarlas y anularlas, como si pudiéramos elegir no sentir, cuando esto nos resulta incómodo y doloroso. Si me vas acompañando hasta aquí, ya sabes que muy al contrario, nuestra capacidad de autorregulación, y por la tanto de bienestar, pasa inevitablemente por conectar con lo que sentimos, darle su espacio y escuchar el mensaje que nos trae, aprendiendo sobre quiénes somos realmente, y vivir así, en base a ello.
De qué nos avisa la ira
La ira aparece cuando nos sentimos amenazados e invadidos, y también cuando nuestras necesidades (de las que no siempre somos conscientes), no son cubiertas. De esta manera empezamos a sentir frustración y enfado. Nos invade un sentimiento de injusticia e impotencia, sea cual sea la situación que encienda esta emoción.
La ira aparece cuando nos sentimos amenazados e invadidos, y también cuando nuestras necesidades (de las que no siempre somos conscientes), no son cubiertas.
En nuestro cuerpo, la ira desencadena una serie de reacciones fisiológicas, que, en este caso, nos preparan para una respuesta de huida o ataque. El corazón se acelera, los músculos se tensan, apretamos mandíbula y nuestra cara y manos se enrojecen, por nombrar solo algunas de ellas. Esto significa que estamos preparadxs para la acción.
Así, esta emoción cumple su función, siendo útil para:
- Elevar nuestro nivel de activación, energizándonos.
- Facilitar la defensa y el ataque en situaciones desagradables y frustrantes.
- Aumentar el vigor en nuestras conductas, es decir, nos provee de fuerza y potencia en nuestras acciones.
- Regular las interacciones sociales. Nos permite poner límites.
Agresividad, hostilidad e ira
Una de las razones por las que la ira es una emoción que rechazamos, es porque la relacionamos con comportamientos agresivos, y con tener una actitud hostil frente a los demás. A pesar de que es la ira la emoción que está debajo de estos comportamientos cuando aparecen, no tiene por qué derivar en ellos. Vamos a detenernos en el significado de cada uno.
Agresividad: implica comunicarse y comportarse a través de la violencia verbal o física. Aquí, la intención es dañar a la otra persona, ya sea a nivel emocional y psicológico, o corporal. Hay una invasión, e incluso un abuso en ciertas situaciones.
Hostilidad: se trata de una actitud continuada, que se caracteriza por tener creencias negativas acerca de los otros. Existe desconfianza, cinismo y desprecio hacia el entorno. Suele facilitar sentimientos de odio.
Ira: ya la hemos descrito, sencillamente es una emoción que viene con nosotrxs y nos permite conocer qué nos duele, qué consideramos injusto y cuáles son nuestros límites. Si reconocemos nuestros enfados cuando suceden, y aprendemos a gestionarlos de una forma adaptativa, la hostilidad y la agresividad no tienen por qué aparecer o lo hacen de forma sutil y pasajera.
Tipos de ira
Existen diferentes tipos de ira, según hacia dónde se dirija esta, o el tipo de situaciones en las que se desencadene. Vamos a poner la mirada en cuatro formas:
- Indignación justa. Implica desaprobar acciones que violan valores sociales y morales, como, por ejemplo, sentir enfado hacia una persona que agrede a un niño. Se considera un tipo de ira justificado y adaptativo.
- Ira dirigida hacia unx mismx. Tiene que ver con sentir frustración o vergüenza hacia nosotrxs mismxs, cuando no cumplimos con aquello que queremos, de la manera que queremos. Es decir, hay una insatisfacción personal.
- Ira dirigida hacia los demás. Ocurre cuando nos sentimos amenazadxs, invadidxs o rechazadxs por otrxs. Perder una relación, un objeto, o una situación vital importante para ti, puede llevar al enfado hacia otra persona o grupo. Cuando estamos en este punto, buscamos a quién culpar por nuestro malestar.
- Ira reprimida. Se da cuando una persona está ciega ante su propia frustración y niega su enfado inconscientemente, mostrándose éste, a través de tristeza y preocupación. Al disfrazarse de tristeza, este tipo de ira, es bastante difícil de identificar; permanece escondida haciendo de las suyas, provocando en muchos casos problemas de salud como dolores de cabeza, alteraciones digestivas, enfermedades de la piel, etc. Además, al no ser escuchada, esta rabia reprimida, acaba estallando.
¿Cómo la gestiono?
La gestión de esta emoción puede hacerse de varias formas, según el tipo de rabia y la situación concreta. Ahora bien, hay aspectos ineludibles si queremos aprender a convivir con nuestra rabia, cuando esta aparece:
Primero: IDENTIFICARLA.
Segundo: ADMITIR Y ACEPTAR NUESTRA FRUSTRACIÓN.
Tercero: ASUMIR LA RESPONSABILIDAD.
Si reconocemos nuestros enfados cuando suceden, y aprendemos a gestionarlos de una forma adaptativa, la hostilidad y la agresividad no tienen por qué aparecer o lo hacen de forma sutil y pasajera.
Cuarto: LIBERAR LA ENERGÍA, a través del ejercicio, la meditación, respirar por unos minutos o golpear cojines, por ejemplo. Algunas de estas técnicas y acciones se usan en las sesiones de psicoterapia para ayudar a la persona a sacar fuera su rabia reprimida.
Quinto: EXPRESAR EL MENSAJE. Es importante poder expresar los sentimientos y asumirlos, teniendo en cuenta a la otra persona o personas. Es algo que podemos plantearnos, una vez hemos transitado los pasos anteriores y reflexionado, sobre lo que sea que nos provoca ese enfado o frustración.
El perdón como antídoto al resentimiento
Me gustaría que me acompañaras en una última idea, para así tomar conciencia y reflexionar acerca de ella.
A veces, la ira se transforma en resentimiento, convirtiéndose en un estado crónico, que nos impide ver la cara amable de la vida y que nos mantiene en lucha con ésta, sin que nos demos cuenta. Cuando una persona vive desde aquí, se daña a sí misma. Mantener un enfado interno permanente, nos impide vivenciar ese estado de paz interior y de alegría innata, que nuestra condición de seres humanos trae consigo.
Es aquí donde el perdón puede actuar como antídoto, si conseguimos conectar con él. En primer lugar, mira qué necesitas perdonarte a ti; la mayoría de veces, el resentimiento hacia los de fuera, tiene que ver con un cabreo no resuelto hacia unx mismx.
Después, cultiva el perdón hacia los demás, haciéndote responsable de tu sentir, y comprendiendo poco a poco, que cada persona actúa en cada momento, en base a lo aprendido, a lo que cree, y a lo que quiere.
Inevitablemente, cada unx de nosotrxs herimos, y somos heridos. Entonces, aceptemos, perdonemos y sigamos…
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Aveces peligrosa y desastrosa y otras necesaria y liberadora, aunq deje un sabor agridulce. Liberada en pequeñas dosis hace sus destrozos pero arregla otros. Lo difícil es saber cuando va a salir, y hacer las cosas de otro modo, para q el sabor agridulce no estropee, la sensación de liberación.
Gracias por el artículo. Siempre es un placer leerte.
Si, así es, me encanta como lo explicas! Gracias por la reflexión!!
Abrazo!!
He convivido durante 7 años con una persona que o sabía controlar sus emociones.El proceso siempre era el mismo. : Se sentía incomprendido por mía quien culpabilizaba y empezaba a alzar la voz y a faltar al respeto.Yo procuraba aislarme en ese momento,pero a los pocos minutos empezaba a brotar de una manera insólita,hablando en bucle con palabras tales como : «porque tú no me quieres,porque no me das lo que necesito,solaaa a mil quilómetros de mi casa y sola » Me reprochaba que no me acercara a ella en esos momentos,pero cuando lo hacía,me empujaba e incluso me llegaba a insultar.La he visto autolesionarse con golpes contra el pecho o cabezazos contra la pared.Siempre me intentaba hacer responsable de eso que le ocurría ,aún cuando yo no hubiera hecho nada (decía que mi pasividad era lo que le hacía brotar ).Escenas de este tipo las he vivido durante años,incluso bastante peores,pero no hay tiempo ni espacio para expresarlo.
Mi conclusión de hoy,y disculpa que me haya extendido tanto,no es más que una pregunta.Que crees tú María Jesús,bajo tu experta opinión que ocurría?
Gracias .1 saludo y disculpa por extenderme tanto.
Hola Martin, es una vivencia dura la que compartes, y habría que conocerde la historia de esa persona para acercarnos a comprender que la llevaba a ese punto.
Desde luego ,los comportamientos y demandas que describes, tienen que ver con la dependencia emocional y/o problemas de apego por su parte ,problemas que la mayoria de nosotros tenemos o hemos tenido, y cuyo primer paso ,es la decisión de iniciar un trabajo personal, para conocer qué heridas se esconden bajo esa forma de vivir la relación de pareja.
La terapia psicológica es una vía, pues hasta que ella no se trabaje estos aspectos ,no va a poder tener una relación de pareja sana con nadie. Lo que pretendo decirte es que lo que sea que sucediera ,es un tema que esa persona arrastra en su historia y que solo puede solucionar ella; no tiene que ver contigo , ni con lo que hicieras o no hicieras en la relación. De forma muy simplificada ,esos comportamientos pertenecen a alguien que vive las relaciones con ansiedad, que tiene miedo al abandono y ,lo siente de forma tan extrema que desarrolla formas de mantener a la persona a su lado como sea, de ahí las autolesiones; por lo que dices ,en esta historia ,éstas eran un intento desesperado más de mantenerte enganchado y atento a ella. Y repito ,todo esto habla de su historia y de las heridas que esta persona tiene pendiente sanar, y de las que por supuesto, no es consciente, está sufriendo. La cosa es que pone ese sufrimiento en ti ,porque cuando alguien no conoce sus heridas ,no puede responsabilizarse de ellas , entonces, responsabiliza a quien tiene cerca ,y lo más habitual es hacerlo en la pareja.
Ahora ,una relación de pareja siempre es un 50%- 50%. Por alguna razón esa persona te eligió a ti y tu a ella durante un tiempo; todo ese dolor que vivisteis encierra la posibilidad de aprender más sobre ti , sobre tus propias heridas ,sobre tus motivos para vincularte a alguien, etc.
Desde mi forma de verlo ,es más importante que te hagas preguntas acerca de ti, y de lo que te mantuvo ahí ese tiempo, es decir , investigarte tú, para así, poder evitar en tu presente ,o en el futuro, repetir ciertos patrones de relación ,o sencillamente, como oportunidad de crecimiento y autoconocimiento ,pues todas las vivencias que nos dañan ,también nos dan, con el tiempo, esta posibilidad.
Espero haberte aportado algo, me resulta muy difícil sintetizar en estos temas, pero concluyo señalando tres puntos que considero importantes:
A) Esa desesperación que mostraba esta chica, vivía dentro de ella, no tiene que ver contigo
B) Despégate del dolor y busca reconciliarte con ese pasado y perdonar ( a ella y a ti), desde la comprensión de que cada uno encierra un mundo interno complejo.
C) Reflexiona acerca de lo que quieres tu, para ti, en las parejas y en tu vida, definiendo y/o fortaleciendo tus límites ,en base a lo vivido y aprendido de aquello. Igual ya tienes esto hecho ,entonces agárralo bien fuerte, mantenernos claros ,conscientes y firmes no siempre es fácil cuando nos vinculamos a alguien .
Deseo que estés bien , un abrazo.
Muchisimas gracias por tu tiempo y tus consejos.Solamente decirte que estoy absolutamente de acuerdo con lo que dices ( vamos,no en palabras tan técnicas como las tuyas.Obviamente carezco de tus conocimientos,pero me refiero al sentido general de tu brillante exposición )
Te reconozco que he vivido momentos terriblemente duros.A día de hoy,estoy bien,pero al tener un hijo en común,no es posible romper ese vínculo con ella por completo,y ver como el menor es utilizado como arma arrojadiza ,es dificil de digerir en ocasiones.Convivo con ello ,pero como tan bien dices,la vida es un continuo aprendizaje,y aunque este aprendizaje ha sido ( y sigue siendo) difícil,me ha hecho crecer mucho en varias facetas de mi vida.
1 abrazo muy grande y te reitero mi agradecimiento por tu tiempo 😉
Gracias a ti por aportar tu experiencia.
Un abrazo!