Cuando éramos niños, solíamos pensar que cuando fuéramos mayores ya no seríamos vulnerables. Pero crecer es aceptar la vulnerabilidad… Estar vivo es ser vulnerable.
Madeleine L´Engle
En general, vivimos luchando contra nuestra vulnerabilidad. La sociedad actual premia ciertas actitudes que tienen que ver con la superación, la positividad, y la ambición, y castiga, por otro lado, la fragilidad, el miedo, y la incertidumbre.
Se le da valor a la búsqueda de la perfección y al control sobre todo lo que ocurre a nuestro alrededor, y esto es muy gracioso, porque la primera no existe, y lo segundo, no siempre.
No somos seres perfectos, somos seres vivos y nuestras imperfecciones nos hacen únicos; no podemos controlarlo todo en todo momento, la vida tiene sus propias reglas, y es importante saber cuál es el círculo de influencia de cada uno, y centrarse en él.
Así que, en este “paseo”, vamos a darle una vuelta a esto de la vulnerabilidad y de lo importante que es reconciliarse con ella, para vivir en conexión con nosotros mismos y con los demás, pues estamos programados justo para eso.
DE QUÉ VA SENTIRSE VULNERABLE
La palabra vulnerable hace referencia a una persona o cosa que puede ser dañada física o moralmente, es decir, hace referencia a la posibilidad de “ser herido”.
Visualicemos entonces, nos sentimos vulnerables cuando fracasamos en algo, cuando amamos a alguien, cuando dudamos sobre qué decisiones tomar; sentimos nuestra fragilidad, cuando alguien conoce nuestras inseguridades más profundas, cuando se nos rompen esquemas y cuando acontece algo que escapa de nuestro control, como un problema de salud, una situación que nos avergüenza o la sensación de ser rechazados.
No queremos que nadie note nuestra vulnerabilidad, por el temor a ser dañados y entonces, empezamos a crear una armadura que nos permite funcionar en el día a día como guerreras y guerreros a los que nada puede frenar.
Hacemos un esfuerzo brutal para “no sentir” aquellas emociones que consideramos incómodas y que nos dejarían al descubierto ante un mundo, en el que aún hoy, ser uno mismo tal cual, es un acto revolucionario.
SER VULNERABLES NOS PERMITE CONECTAR CON EL OTRO
No podemos insensibilizar solo una parte de nuestras emociones. No podemos elegir vivir sentimientos como la alegría, el amor y el entusiasmo, y hacer desaparecer otros, como el miedo o la tristeza.
Todas las emociones aparecen para decirnos algo. El intento de anular algunas porque nos hacen sentir desprotegidos, es un autoengaño, pues la emoción se desencadena en nosotros queramos o no, y evitándola, nos causamos más sufrimiento del que la propia emoción, por sí misma, pudiera provocar.
Lejos de dañarnos, sentir nuestra vulnerabilidad nos permite saber qué nos pasa por dentro, y así, también, poder comprender cómo se sienten los demás. De esta manera es como conectamos entre nosotros, creando relaciones auténticas y que nos nutren.
Por el contrario, si evitamos mostrarnos tal y como somos, en el intento de permanecer inalterables, fuertes y neutrales ante la vida, acabamos convirtiéndonos en personas inaccesibles; acabamos creando tal barrera a nuestro alrededor para que nada ni nadie nos hiera, que nada ni nadie nos “mueve”, quedando en cierta manera insensibilizados, y, por lo tanto, privados de la parte importante de estar vivos que es sentir.
Hacemos un esfuerzo brutal para “no sentir” aquellas emociones que consideramos incómodas y que nos dejarían al descubierto ante un mundo, en el que aún hoy, ser uno mismo tal cual, es un acto revolucionario.
CORAJE Y VULNERABILIDAD
Hace unos días, en algún lugar leí la diferencia que existe entre coraje y valentía. La valentía tiene que ver con demostrar a los demás que eres capaz de hacer algo, y en muchos casos puede ser algo arriesgado o sin sentido. Ir de valiente tiene que ver con crear un “escaparate” en el que los demás puedan mirar “de lo que soy capaz”. La valentía, busca impresionar, es efímera, superficial y está vacía.
Sin embargo, el coraje es algo más profundo, consciente y propio. Esta palabra significa «echar el corazón por delante”. Tiene que ver con la decisión interna de mostrarse de manera honesta ante el mundo, asumiendo aquello que nos hace sentir frágiles y afrontándolo.
Se requiere coraje para mostrar vulnerabilidad. Se requiere coraje para “no disfrazar lo que soy, incluso cuando lo que soy me pone en riesgo”. Y en este gesto de “echar el corazón por delante”, ganamos en fortaleza y en libertad.
MI VULNERABILIDAD Y YO
He estado en lucha con mi vulnerabilidad algún tiempo. De alguna manera necesité “endurecerme “, para superar aquello que me dolía y que me hacía sentir frágil, en peligro.
En un primer momento no fui consciente, pero el esfuerzo que ponía en fortalecerme para no sentir más dolor, para ser capaz de superarme, para no derrumbarme, para ir hacia adelante, para cumplir objetivos, para ser cada vez mejor…, me canso solo de escribirlo.
Y eso es lo que ocurre; estar en modo “guerrera» todo el tiempo agota, se agota tu cuerpo, se agota tu mente y se agota tu corazón, de no ser muy tenido en cuenta.
Y fue ese agotamiento el punto de inflexión, para empezar a cuestionarme de qué manera me estaba haciendo daño, privándome de mi propia sensibilidad y evitando conectar con mi parte vulnerable, con todo lo que eso conlleva. He llegado a esta conclusión con ayuda de las experiencias vitales y el paso del tiempo, claro, pero no solo con ellas. Mi trabajo personal dentro de la formación en Terapia Gestalt (de la que hablo un poco en mi presentación), es, sin duda, un amplificador emocional que me permite darme cuenta de todo esto.
Se requiere coraje para mostrar vulnerabilidad. Se requiere coraje para “no disfrazar lo que soy, incluso cuando lo que soy me pone en riesgo”. Y en este gesto de “echar el corazón por delante”, ganamos en fortaleza y en libertad.
Ahora, en este momento, siento que hay una reconciliación importante entre mi vulnerabilidad y yo, esto me hace sentir más fuerte, libre y conectada con aquello que me mueve en cada momento, ya sea alegría o dolor, ilusión o desmotivación, amor o desolación. Todo forma parte de estar viva. Y si, de vez en cuando ella y yo discutiremos, pero ahora no voy a negar que existe, ahora puedo mirar a mi vulnerabilidad de frente, aceptarla y aprender en ella.
No tendría sentido trasmitir la importancia de reconocernos como seres vulnerables y no hacer referencia a mi propia fragilidad. Escribir sobre esto, trae a mi mente dos palabras: Sensibilidad y Fortaleza. Son como ingredientes de esto de la vulnerabilidad, a las que se les suele ubicar en campos de juego contrarios, cuando en realidad van de la mano, pues es cuando sentimos fuerte, cuando nos hacemos fuertes.
Siento justo ahora, justo aquí, la necesidad de nombrar a dos mujeres que son el mayor ejemplo de sensibilidad y fortaleza que conozco.
Gracias a mi madre, y a la madre de mi madre, por dejar en mí, esta forma de sentir.
Esta entrada tiene 21 comentarios
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Un gustazo leerte, siempre me haces pensar en cosas q si no las leo, nunca se me pasarían por la cabeza. Gracias.
Amiga, gracias a ti por leer.
Un abrazaco!
Gracias hija. Todo lo que dices me conmueve, porque me identifico con todo lo que dices, aprendiendo a comprenderme y conocerme mejor. Ojalá estas palabras cargadas de mensajes, lleguen a muchas personas y les ayuden. Gracias, gracias, gracias. Con el corazón por delante siempre.
Gracias a ti,
Abrazo grande!
Gracias, leerte me llena de honestidad hacia a mi misma y confianza de conocer y expresar mis necesidades. Vulnerabilidad para mi esa tela transparente que cubre un corazón al desnudo.
Gracias Bea, por leer y por tus palabras,
Un abrazaco!
…. es cuando sentimos fuerte, cuando nos hacemos fuertes, que verdad y que fuerte es esta frase…majestuosa reflexión.Gracias.
A ti por tus palabras!
Un abrazo!
Qué razón llevas, es importante asumir esa parte vulnerable que tenemos para poder avanzar de manera positiva. Besazo
Así es, gracias por leer.
Un abrazo!!
ES MUY DIFICIL SER GRANDE A LA VEZ QUE HUMILDE Y TU LO ERES. BENDITA SEA LA RAMA QUE AL TRONCO SALE. MIL GRACIAS. BESOS TE QUIERO. ANDRES
Gracias por tus palabras bonicas..
Un abrazo enorme!
Darnos permiso a reconocer nuestras zonas vulnerables.
Gracias por hacerlo un poco más fácil.
Un abrazo 🙏
Gracias ti, por leer!
Abrazo!!
Que bonito es ir encontrandose… y dandole sitio a esas personas q hicieron las cosas de la mejor manera q supieron . Un besazo muy fuerte
Si, todo tiene su sentido y su lugar, gracias por tus palabras!
Un abrazo.
Me gusta tu post. Lo que más la manera de cómo diferencias valentía y coraje. No es fácil mostrar nuestra parte sensible y vulnerable en esta sociedad donde muchos de los valores morales que priman son totalmente opuestos.
Muchas gracias. Un abrazo
Exacto, gracias por leer y por aportar!
Un abrazo!
Hola 👋. Es difícil mostrar nuestra fragilidad, cierto que soy vulnerable.
Pero opino que para un mundo 🌎 duro y fuerte, la Respuesta es , sensibilidad amabilidad = el AMOR siempre vence.
Gracias por tu aportación ,la comparto totalmente. Para que nos comprendamos unas a otras, las personas necesitamos conectar con esa sensibilidad y amabilidad que nombras.
Un abrazo!
A tenor de tus palabras,has tenido que hacer un enorme esfuerzo de aceptación y reencuentro personal.De lucha interna entre el comportamiento que creías tener que desarrollar para sobrevivir,y tu verdadero yo.Es obvio que lo has resuelto en tu beneficio porque eres capaz de transmitirlo de forma que erizas la piel.Claramente a día de hoy eres una persona fuerte y segura,y transmitir tan maravillosamente tus reflexiones (además de ser un placer para quien te lee) puede ayudar a que todos nos comprendamos mejor a nosotros mismos.
Especialmente emocionante es tu agradecimiento final hacia tu madre y abuela.
Gracias por tu blog.