Fito Cabrales
Continuamos con la mirada puesta en las emociones básicas que nos convierten en seres humanos, y llega el momento de detenernos en la tristeza.
Empiezo a escribir estas líneas en un día nublado, me encuentro en el despacho del trabajo, en el momento de parón del mediodía; no hay nadie más en el edificio, todo queda en silencio, cosa que agradezco, y solo estoy yo, la ventana de rejas verdes que miro cuando necesito oxigenar mi mente, y mis pensamientos sobre la tristeza, y nuestra forma de convivir con ella.
La “cultura del bienestar” de la que formamos parte, nos dice que debemos evitar el dolor, y buscar la alegría y la felicidad permanentes, o al menos aparentarlas. Mostrarse triste, es considerado un signo de debilidad, o de estupidez, o incluso de no dignidad. Sin embargo, la tristeza es una emoción que nos regala momentos de profunda reflexión y autoconciencia, difícilmente alcanzables si no fuera por ella.
La tristeza y su mensaje
La tristeza también esconde sus mensajes, y cumple su función, de manera que no nos interesa huir de ella, enterrarla, o disfrazarla de otra cosa. Cuando actuamos de esta manera, nuestra tristeza, se ve obligada a gritar más fuerte, o se va acumulando hasta que encuentra la forma de salir, y hacerse notar de manera más “agresiva”, a través de depresión, dolores musculares, ataques de ira, enfermedades de la piel, estrés crónico, etc.
- Darnos tiempo, «parar». Tendemos a vivir en esa energía de hacer, hacer, hacer, sin notar que es lo que pasa por nosotrxs. Sentirnos tristes nos pide reposo y reflexión, nos permite tomarnos el tiempo para observar qué es lo que nos ha llevado a sentirnos así.
- Experimentar empatía. La tristeza ayuda a conectar con otrxs, buscando dar apoyo cuando esa persona se siente mal, y a su vez, recibirlo cuando somos nosotrxs quienes lo necesitamos. Nos facilita esto de ser empáticxs, comprender y sentirnos comprendidxs.
- Crecer. Los momentos en los que nos sentimos tristes, nos permiten potenciar nuestro crecimiento personal. Al observar qué nos duele, aprendemos más sobre nosotrxs y sobre lo que es importante en nuestra vida; esto nos permite redirigir nuestros pasos en la dirección que mejor sintonice con nuestras necesidades, valores, deseos y proyectos.
- Liberarnos y descansar. Al soltar la carga emocional, nos encontramos mejor. Reprimir las emociones conlleva un esfuerzo que nos va restando energía. Sin embargo, si las dejamos salir y que sigan su curso, podemos hacernos conscientes de lo que nos ha llevado a sentirnos así. Comprender esto, nos alivia y nos proporciona cierto descanso.
La “cultura del bienestar” de la que formamos parte, nos dice que debemos evitar el dolor, y buscar la alegría y la felicidad permanentes, o al menos aparentarlas.
Tristeza y Depresión. Matices
Vivir una etapa en la que nos toca aceptar una pérdida, ya sea de un ser querido, de una situación laboral, o de la propia salud, puede llevar un tiempo. Muchas veces identificamos estos procesos vitales con vivir una depresión, y no es así, no tiene por qué serlo.
La depresión es una alteración del estado de ánimo mucho más compleja y amplia, en la cual, la tristeza está presente, pero también entran en juego otras emociones, y formas de expresar el estado depresivo. Así, debemos perder el miedo a nuestra propia tristeza y a la de los demás, y abrirnos a sentirla, sabiendo que se irá, una vez termine con lo que tiene que hacer.
Qué tener en cuenta para gestionar la tristeza
Cada persona se relaciona con la tristeza a su manera, y según su historia. Aun así, hay actitudes y tendencias inconscientes al relacionarnos con esta emoción, con las que nos añadimos sufrimiento, como son: bloquearla, disfrazarla de rabia o alegría exagerada, o aislarnos del mundo, por ejemplo.
Nos sentimos tristes ante la pérdida de una persona, animal, o cosa importante para nosotrxs. La tristeza nos sirve para transitar el duelo de aquello que perdemos, y poder aceptar la nueva situación.
- Recíbela, observa dónde y cómo la sientes en el cuerpo, y familiarízate con ella.
- Date el tiempo y el espacio para habitarla, y hacerte consciente de que está ahí.
- Déjate acompañar por alguien cercano, para soltar un poco la carga emocional.
- Recuerda que pasará, todas las emociones vienen y van, una vez cumplida su función.
- Ábrete a escuchar su mensaje y confía en los aprendizajes que te trae, y que te ayudarán a conocerte cada vez más y mejor.
Esta entrada tiene 4 comentarios
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Precioso este artículo sobre la tristeza. Me ha llegado al alma y he comprendido lo importante que es sentir la tristeza, aceptarla y, poco a poco, dejarla marchar. Gracias M. Jesús por tu saber hacer y la transmisión de lo que sabes. Un millón de gracias
Gracias por leer.
Un abrazo.
Hola Maria Jesus. Importante reconocer lo que pasa por nuestro alrededor y no disfrazar nada, sino dejar que cumpla su funcion. muy emocionante. Creyendo que la tristeza te hace sufrir, pero la persona madura tu ser. muy bueno
Gracias ,así es, madura nuestro ser ,me gusta.
Un abrazo.