En busca de la mejor versión

Cuando me acepto tal y como soy, entonces puedo cambiar.
Carl Rogers
Perseguir ser la mejor versión de uno mismo, en cada una de las áreas vitales, es algo que cada vez tiene más protagonismo en nuestra forma de funcionar. Marcarnos objetivos, es la manera en que nos mantenemos motivados y en evolución.
Y es por eso, que muchos de nosotros, acabamos prisioneros de nuestros propósitos, escribiendo listas cada domingo por la noche, acerca de la persona que queremos empezar a ser a partir del lunes. Cuerpo, mente, corazón, espíritu, todo requiere cierta atención y cuidado para vivir en armonía, y dar lo mejor de nosotros a lo demás.

Demasiada información para "ser mejores"

Existe demasiada información sobre cómo ser mejores, y esto puede llegar a resultar abrumador. Miles de artículos en internet, proponen distintas formas de buscar nuestra mejor versión, siempre y cuando estemos dispuestos a sacrificarnos y seguir los pasos que se nos indican para conseguirlo.
Tener un cuerpo “fit”, mejorar tu economía, ser una persona culta y súper formada en tu campo, tener relaciones sociales y personales satisfactorias, y cumplir con ciertos proyectos, son los principales objetivos que, en teoría, cada uno de nosotros “debe” perseguir.
Quedarnos estancados en una zona de confort permanente, no nos produce satisfacción y no es nuestra naturaleza. Pero buscar constantemente nuestra “mejor versión”, también encierra sus riesgos.
Hasta cierto punto, la idea de mejorarnos a nosotros mismos, es inspiradora y nos ayuda a evolucionar, no cabe duda. Quedarnos estancados en una zona de confort permanente, no nos produce satisfacción y no es nuestra naturaleza. Pero buscar constantemente nuestra “mejor versión”, también encierra sus riesgos.

Nos vamos a la autoexigencia

Nos vamos a la autoexigencia cuando creemos que tenemos que ser distintos a cómo somos hoy, a toda costa. Cuando nos centramos demasiado en el resultado, nos perdemos el proceso, y cuando somos incapaces de romper nuestros esquemas de funcionamiento, independientemente de la situación, empezamos a funcionar desde la rigidez.
Entonces, caemos en un círculo vicioso formado por esfuerzo excesivo (carente de disfrute), frustración (cuando no podemos cumplir con aquello que nos exigimos), y, castigo (nos machacamos por no conseguir ser aquello que queremos ser). Y así una y otra vez, repetimos el ciclo, entrando en lucha con nosotros mismos. Y luchar agota.
Este agotamiento trae consigo daños colaterales físicos y psicológicos, más o menos sutiles, que nos negamos a ver, cegados por la obsesión de conseguir aquellas metas que creemos necesitar para ser felices.

Intentos fallidos

Buscar nuestra mejor versión desde el rechazo a lo que ya somos, provoca la acumulación de intentos fallidos en eso de conseguir las “grandes metas” tras las que corremos. Por ejemplo, si rechazas tanto tu cuerpo que te sometes a dietas constantes y entrenamientos exigentes de los que no disfrutas, acabas estresado, agotado, enfermo o empeorando tu cuerpo, al caer en malos hábitos, debido a la frustración que sientes, cuando no eres capaz de cumplir con lo que te exiges.

Si odias tu trabajo, y te levantas cada mañana, pensando que todos los demás trabajos son mejores que el tuyo, eres menos capaz de ver las posibilidades reales que te ofrece, además de perder energía con esos pensamientos recurrentes y negativos, energía que te vendría muy bien para pensar en nuevas posibilidades.
Si te sientes “poco exitoso socialmente” y buscas constantemente encajar con grupos de personas, con los que realmente no te encuentras a gusto, estas traicionándote a ti mismo, aunque te empeñes en contarte otra cosa, por poner solo algunos ejemplos.

En definitiva, la búsqueda de la mejor versión, puede ser una herramienta para evolucionar o puede ser una cárcel. Todo depende de nuestra capacidad de aceptarnos incondicionalmente, con lo que somos hoy, y también de elegir hacer aquello que tiene sentido para nosotros, y no lo que se supone que nos traerá resultados rápidos, superficiales y efímeros.

Ya eres una versión

Así que, ya eres una versión hoy. Interiorízalo. Quizás yo lo esté re-interiorizando mientras lo escribo. Es algo que me recuerdo a mí misma, cuando me pillo liada en pensamientos acerca de cómo “debería ser” en un aspecto u otro de mi vida. Y entonces me lo recuerdo: ya soy, ya eres. La forma en que nos hablamos a nosotros mismos es importante, y entrenarnos en tener un buen diálogo interno, es necesario y muy poderoso.

Desde este punto de partida, abandonando la idea de tener que cambiarnos para sentirnos alguien, y siendo conscientes de que ya lo somos, podemos disfrutar nuestro presente, y también, darnos el valor que solo por el hecho de “ser”, ya tenemos. Es así como podemos ir creciendo y evolucionando, mejorando aquellos aspectos de nosotros que deseamos cambiar de manera más natural y coherente.
En busca de la mejor versión · SolaMente Caminando

¿Qué es lo que va contigo?

La pregunta es, ¿qué es lo va contigo realmente? ¿Qué te hace disfrutar? ¿Qué tiene sentido para ti? No tienes por qué buscar un cuerpo fitness, quizás seas alguien que prefiere bailar, caminar, o jugar con sus sobrinos para mantenerse activo. No tienes por qué buscar ahorrar y aumentar tus ingresos, quizás seas alguien que disfruta con cosas sencillas y prefiere ganar menos dinero y tener más tiempo libre; y no tienes por qué estar en todos los eventos sociales que se te presenten si realmente no te apetece, quizás seas de esas personas que prefiere pocos y buenos, que muchos amigos y ninguno de verdad.
La pregunta es, ¿qué es lo va contigo realmente? ¿Qué te hace disfrutar? ¿Qué tiene sentido para ti?
O puedes buscar cada una de esas cosas, si te hace feliz. Ahora bien, una versión no es mejor que la otra, no para todo el mundo. Somos seres dinámicos, cambiamos y aprendemos de las experiencias vitales. Cada uno puede convertirse en la versión que le haga bien, siempre y cuando «le haga bien». Si esa búsqueda supone forzarse, agotarse y castigarse, algo falla.
Ahí párate, date cuenta de la batalla que estás lidiando y aprende a DEJARTE EN PAZ, a ver qué pasa…
Huella · SolaMente Caminando

Esta entrada tiene 6 comentarios

  1. Elías

    Muy bueno el artículo. Rescato esta parte antes del final: «Somos seres dinámicos, cambiamos y aprendemos de experiencias vitales. Cada uno puede convertirse en la versión que le haga bien, siempre y cuando «le haga bien»…»

  2. Lucia

    «Cada uno puede convertirse en la versión que le haga bien, siempre y cuando `le haga bien’. Si esa búsqueda supone forzarse, agotarse y castigarse, algo falla.» Creo que estamos buscando constantemente «ser mejores» sin valorar el esfuerzo que supone vivir hoy, ahora, como también creo que todxs lxs que queremos mejorar de alguna manera «sufrimos» justamente por ese ahora. A mí personalmente, cuando me observo, me genera cierta tristeza no estar conforme, porque eso hace que viva siempre en (y por) el futuro. Entonces eso, «dejarte en paz»… Vivo en paz desde que me dejé en paz, y desde que dejé de preocuparme por esa versión «mediocre» de mi que tanto me molestaba. A fin de cuentas, unx es como es, y tiene sus procesos, y tenemos que aprenderlos y aprendernos. Paso a paso, siempre trabajando. Gracias por la nota <3

    1. Gracias a ti por tu genial aportación. Ocurre tal y como dices, aprender a dejarnos en paz es todo un proceso para muchos de nosotros . Como bien dices «tenemos que aprendernos.Paso a paso ,siempre trabajando».
      Un fuerte abrazo.

  3. Martin

    Muy buenas y acertadas reflexiones.En mi vida he sufrido mucho por intentar reiteradamente hacer algo que aunque me apasionaba,me generaba frustración al no poder alcanzar el resultado esperado.Aceptarse a uno mismo,con sus limitaciones,es parte esencial para disfrutar de nuestra vida ( y aceptar esas limitaciones,no implican debilidad,si no un autoconocimiento que hace que extraigamos una mejor versión de nosotros mismos )
    Es precioso escuchar esas reflexiones de tu propia voz.
    Gracias María Jesús.

    1. Cierto ,es un trabajo muy potente aceptar las propias limitaciones, y como bien explicas ,no tiene que ver con la debilidad .Para mi es una señal de fortaleza ,ya que mirarse y asumirse necesita de ésta. Gracias por la aportación, es brutal la sensación de que estas reflexiones lleguen y sean compartidas!
      Abrazo!!

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