La Necesidad de Pertenencia

Hemos aprendido a volar como los pájaros, a nadar como los peces; pero no hemos aprendido, el sencillo arte de vivir como hermanos.

Martin Luther King

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La palabra necesidad, se ha vuelto algo controvertida, sobre todo en este momento en el que la autonomía afectiva, la búsqueda de independencia y el cultivo de la individualidad, se han hecho grandes en nuestro modo de vida.
Soy fiel defensora de cultivar esa individualidad sana, en la que una puede darse el tiempo y el espacio para ser quien es, o para descubrirlo.
Necesitamos “aislarnos” por momentos, y descansar de las demandas externas, tener el tiempo para escucharnos, percibir nuestro estado interno, y desde esta autoconciencia, dirigir nuestros pasos hacia aquello que sea realmente importante para nosotrxs, independientemente de lo marcado por los estándares que nuestra comunidad tenga establecidos.
Es importante saber prescindir del ruido y los estímulos sociales de vez en cuando, y construir así un espacio propio, que nos permita elegir cómo vivir desde la libertad. Y también, es importante recordar, que somos seres gregarios, y que nuestra especie ha sobrevivido, entre otras cosas, gracias a esto que llamamos pertenencia.

Necesidades Emocionales

Además de comida, techo y seguridad física, los seres humanos venimos al mundo con otro tipo de necesidades que afectan mientras crecemos, a nuestro desarrollo psico-emocional.
Afecto, Reconocimiento, Pertenencia, Expresión de sentimientos y Seguridad, son cinco necesidades emocionales, que todo ser humano trae consigo. Éstas, juegan un papel central en el nivel de satisfacción vital en el que nos manejamos, una vez adultxs.
Vamos a darle una vuelta a la necesidad de pertenecer; las otras cuatro tendrán su momento.
Maslow, psiquiatra y psicólogo humanista, creador de la Pirámide de Necesidades, y de la Teoría de la Autorrealización, consideró la necesidad de pertenencia como una de las principales en el desarrollo humano.

La necesidad de pertenecer, tiene que ver con sentirse parte de un grupo, y colaborar en él; tiene que ver con percibir conexión y aceptación interpersonal; en definitiva, va de sentirse aceptadx, en lugar de rechazadx.

Los matices

Claro que es importante que seamos autónomos afectivamente, una vez adultxs; ahora bien, llevar esta idea al extremo nos pone en riesgo de convertirnos en “islas”, que andan por ahí esforzándose, para no necesitar a nadie… para nada… nunca.
Este mal entendimiento de lo que significa ser adultos independientes y funcionales, provoca entre otras cosas, que nos desconectemos de los demás, y también, que lo hagamos de nuestra propia vulnerabilidad, por este miedo a “necesitar”, o a que “nos necesiten”.
Nos vamos convirtiendo así en personas duras e inaccesibles, que se olvidan en cierta manera, de su naturaleza social.
Somos seres afectivos, necesitamos la calidez de otrxs, la compañía honesta, e incluso, sentir esa aceptación incondicional por parte de un grupo, o una determinada persona.

«La necesidad de pertenecer, tiene que tiene que ver con sentirse parte de un grupo, y colaborar en él; tiene que ver con percibir conexión y aceptación interpersonal.»

Pertenecer también sana… repara… alivia, siempre y cuándo para ello, no tengas que dejar de ser quien eres, en cada uno de tus momentos.

Lo que hacemos para pertenecer

Como todo asunto puramente humano, la cosa no es tan fácil como saber de la existencia de esta necesidad de pertenencia, tenerla presente y cuidarla.
A veces, en lugar de quedarnos cortos en esto de pertenecer, y crear esa especie de “aislamiento voluntario” del que te hablaba más arriba, sucede lo contrario; hacemos lo que sea, para sentir que pertenecemos a un grupo, a un lugar, e incluso a una persona.
En este intento de “sentir manada” (lo que como hemos visto es condición humana, y tiene que ver con el instinto de supervivencia), hacemos muchas cosas distintas; adolescentes que empiezan a consumir sustancias para encajar en su grupo, aquella persona que se queda en el círculo de cotilleo tóxico del trabajo sin sentirse cómoda, otras que permanecen en una relación donde son vejadxs, manipuladxs y maltratadxs, porque de alguna manera se sienten parte de algo… etc.
Sentirse rechazadxs, puede ser devastador, de ahí que nos auto-traicionemos de manera inconsciente, para de alguna manera, pertenecer.
Entonces, es interesante ser conscientes de que esta necesidad de pertenecer existe.
Por un lado, esta conciencia nos permite nutrirnos allí donde hay una forma de pertenecer sana, en la que sientes que se respeta quién eres, en la que sientes que puedes dar apoyo y recibirlo, en la que sientes que puedes apreciar y ser apreciado.
Por otro, saber que a veces es está necesidad de pertenencia, la que nos hace la mala jugada de mantenernos en lugares que no, con personas que no, o cumpliendo con estándares que no.
La necesidad de pertenencia · Solamente Caminando

Una sensación de pertenencia reciente

Hace unas semanas viví la experiencia de viajar en grupo. Estoy bastante acostumbrada a moverme sola, pero en este caso, India era un país que me imponía lo suficiente como para buscar una experiencia compartida.
Me encontré de repente con un grupo de desconocidas y compartiendo habitación por 12 días con dos de ellas. El primer día pensé, ok, buscaré algún rincón en el que estar a solas, en los tiempos muertos de habitación.
Esto no sucedió, enseguida me sentí parte de este trío. Compartimos ratos de cansancio, risas, confidencias, reflexiones…ya sabes, una especie de sensación de “hermanas de experiencia”.

A veces, en lugar de quedarnos cortos en esto de pertenecer, sucede lo contrario; hacemos lo que sea, para sentir que pertenecemos a un grupo, a un lugar, e incluso a una persona.

Regresé a Sevilla con una clara sensación de haber nutrido mi necesidad de pertenencia, es algo difícil de explicar, pero muy sentido.
Como otras veces, en otros contextos, mi alma pudo notar la calidez de pertenecer por unos días.

Y luego de regreso a mí… a mi espacio… a mis tiempos… a mis silencios.

Sí… ambas cosas; compartirse por momentos… dejar de hacerlo por momentos…
Huella · SolaMente Caminando

Esta entrada tiene 3 comentarios

  1. Paola

    Me ha gustado tu reflexión, y me encanta compartir contigo. Un abrazo.

  2. Antonia María Buendía Almagro

    A mí también me ha gustado. Muchas gracias por ayudarnos a conocernos mejor por dentro

  3. Juan Carlos

    Muchas gracias por estas reflexiones que tanto ayudan..un besito

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