¡No corras, vete despacio que a donde tienes que llegar es a ti mismo!
Juan Ramón Jiménez
La soledad es la herramienta de autodescubrimiento más potente que tenemos a nuestro alcance y sin embargo, en la mayoría de las ocasiones es también rechazada, temida y evitada a toda costa. Saber estar en soledad nos ayuda a profundizar en quienes somos, nos posibilita observar en qué punto está nuestra vida y que pasos queremos dar o dejar de dar; nos permite escucharnos y dar espacio a nuestras inquietudes, nuestras preocupaciones y nuestros sueños más profundos, sin interrupciones ni distractores. En esos ratos de intimidad con uno mismo, se puede alcanzar tal nivel de bienestar, que existe el riesgo de que te enganches a ellos y los elijas, en muchas ocasiones, frente a la idea de estar con otros.
Si eres una persona que ha convivido lo suficiente con la soledad, sabes de lo que te hablo. Si eres alguien que convive con ella y la experimentas como algo negativo que te provoca cierto sufrimiento, puede que algunas creencias limitantes acerca de lo que significa estar sola o solo y que nuestra sociedad aún mantiene, no te dejen experienciar aún, la cara de la moneda de la que te hablo.
Todo tiene su proceso y cada persona sus tiempos, y por eso, estamos tu y yo aquí, para cuestionar viejas ideas y esquemas arcaicos que aún hoy persiguen a “SOLE”.
El miedo real es sentirse solo
Una cosa es estar en soledad y otra muy distinta, sentirse sola o solo. Si, lo sé, parece evidente, pero saber diferenciarlo a nivel intelectual, no parece ayudarnos a la hora de trasladar esta idea a nuestra vida.
Veo como muchas personas evitan estar a solas para evitar sentirse solas. Sin embargo, esta huida compulsiva de la soledad, no nos libra de ese sentimiento de desolación que todos podemos experimentar en ciertos momentos y que es parte de estar vivos.
Puedes sentirte solo un domingo comiendo con la familia, una noche de copas con amigos y también sentado en el sofá junto a tu pareja, y esta dolorosa sensación, ocurre cuando estamos donde no queremos estar, cuando nos sentimos incomprendidos o fuera de lugar, en definitiva, “NO VISTOS”.
Veo como muchas personas evitan estar a solas para evitar sentirse solas. Sin embargo, esta huida compulsiva de la soledad, no nos libra de ese sentimiento de desolación que todos podemos experimentar en ciertos momentos y que es parte de estar vivos.
Por otro lado, se puede estar en soledad sin sentirte desolado. Puedes vivir los ratos a solas como oportunidad de paz y descanso sin necesidad de mayor estímulo. También puedes disfrutar de todo lo que te gusta, ya sea leer, hacerte una escapada, cocinar, el deporte, bailar, ir al cine, vagar por tu ciudad, irte al campo, mirar por la ventana soñando despierta o despierto, formarte, no sé, explotar más todos tus intereses o descubrir cuales son realmente.
Cuando te conoces lo suficiente, conectas contigo y de alguna manera” TE HABITAS”. Ya no necesitas estar siempre con otras personas para hacer lo que quieras hacer, ni tampoco el ruido constante de las conversaciones. Aprendes a acompañarte a ti mismo, independientemente del momento, y eso te hace una persona más consciente, más fuerte y más libre.
Soledad sí, aislamiento no
Es importante diferenciar entre soledad y aislamiento. Empecemos por la definición de ambas en el diccionario, al menos con las que tienen que ver con el tema que nos ocupa.
Definición de soledad:
1. Carencia voluntaria o involuntaria de compañía.
2. Pesar y melancolía que se sienten por la ausencia, muerte o pérdida de alguien o algo.
Definición de aislamiento: Incomunicación, desamparo.
1. Carencia voluntaria o involuntaria de compañía.
2. Pesar y melancolía que se sienten por la ausencia, muerte o pérdida de alguien o algo.
Definición de aislamiento: Incomunicación, desamparo.
Las situaciones de aislamiento no son nada deseables, por el contrario, e independientemente del tipo de aislamiento del que se trate, (ancianos, pobreza, problemas de salud y/o relación como la fobia social, etc..), están rodeadas de carencias y sufrimiento y por lo tanto, se trata de situaciones que hay que solucionar y/o paliar con las ayudas necesarias.
En relación a la soledad, y a su primera definición, está claro que cuando es elegida, es fácilmente disfrutada. Nuestro trabajo personal está en aprender a transitarla y sacarle partido cuando no la elegimos y nos viene dada. Y es aquí donde nos perdemos con “lo que es” y lo que “creemos que debería ser”, o peor aún, con lo que “otros” creen que debería ser.
La segunda definición, nos habla de ese sentimiento de desolación, consecuencia de determinadas circunstancias vitales con las que nos toca lidiar a veces.
Este es un sentimiento natural y transitorio, como los son todas las emociones, cambian, vienen y van y es importante darles su sitio y aprender a sostenerse en ellas, pues son las que nos hacen humanos.
Somos seres sociales y afectivos
Entonces, la cosa es tener claro que somos seres sociales y afectivos, necesitamos el contacto con el otro, la comunicación, el afecto y la diversión compartida. Y tambien necesitamos retirarnos a estar con nosotros mismos, entre otras cosas para no perdernos en “el otro” y poder vivir así de acuerdo a quienes somos realmente.
La invitación aquí es reconciliarnos con la soledad y ser conscientes de las posibilidades que ofrece. Si sabes estar solo y disfrutar de ello, eliges libremente con quien compartir tu tiempo, quedándote con personas que te suman y con las que te resulta fácil estar y seleccionando las situaciones de las que verdaderamente te apetece formar parte, en un momento dado.
Perder el miedo a la soledad significa afrontarla
Los miedos se superan una vez que te expones aquello que temes, quizás no desde un primer momento, pero sí cuando te das el tiempo necesario para habituarte y descubrir las posibilidades que aquello que evitabas, te trae.
Con la soledad no es distinto, puede que al principio cuando empiezas a convivir con ella, en alguna de las etapas en las que la vida lo decide, sientas tristeza, aburrimiento, incomodidad e incertidumbre, pero si te sostienes en ella lo suficiente, entonces, aparecen los aprendizajes y privilegios cuyo sentido es difícil de trasmitir sólo con palabras escritas.
Somos libres en la medida en que nos asumimos a nosotros mismos tal cual somos, con lo que nos gusta y con lo que no.
Tomas conciencia de ti y de lo que es importante para ti, adquieres fortaleza a la hora de lidiar con tu forma de sentir, cuentas con un espacio en el que descansar del ruido externo, lo que te acerca a esa sensación de paz interior que para mí tiene mucho más que ver con la felicidad que cualquier otra circunstancia placentera y efímera. Además, dispones del tiempo en base a tus prioridades y cada trozo de tiempo es un trozo de vida que merece ser vivido desde la mayor autenticidad y libertad posible.
Somos libres en la medida en que nos asumimos a nosotros mismos tal cual somos, con lo que nos gusta y con lo que no. Y somos libres en la medida en que aceptamos la vida como viene, conscientes de que el dolor forma parte de estar vivos y predispuestos a recibir los aprendizajes que esconde y también, abiertos a disfrutar de otros momentos que nos traen alegría y plenitud, abandonando las luchas internas circulares que nos desgastan, llevándose nuestra energía vital, en el absurdo de no aceptar lo que es, tal cual es.
¿Convives con la soledad? Bueno, hay suelo bajo tus pies, respiras y estás en la mejor compañía: TÚ.
Esta entrada tiene 13 comentarios
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Excelente!
Gracias!
Me alegra que te guste ,en estos primeros pasos ,estas devoluciones son de gran ayuda.
Un abrazo!
Muchas gracias por mostrarnos lo que somos; toda esa sabiduria, que al leer tus palabras cobran todo el sentido internamente. Nos reconocemos en ellas y nos reconforta. Mil gracias.
Muchas gracias por tus palabras. No sabes lo que me alegra ser consciente de que el mensaje llega. Es un regalazo compartir!
Un abrazo!
Estupendo María Jesús! Muy buena reflexión y muy bien expuesta. Es de gran ayuda ! Graciaaaas
Gracias!!! Me alegra mucho que te guste!
Un abrazo!
ME HA GUSTADO MUCHISIMO!!!!
ESTA GENIAL !!!
Graciasss!!!
Hola!! Me ha gustado mucho este artículo sobre la soledad. Es complicado lidiar con la soledad y más para cierto tipo de caracteres. Me retumba….» Los miedos se superan una vez que te expones a ellos»….gran frase. Un abrazo
Muy interesante y profundo blog.Comparto absolutamente tus reflexiones ,y me ha encantado poder oírlas en el podcast.Seguire leyendo los demás artículos que tienes aquí.
Gracias Martin, me alegra mucho que te lo parezca!
Un fuerte abrazo.
Fenómena exposición: a veces la soledad duele pero solo cuando el individuo y la sociedad te margina y te ignora, esa es la única soledad maléfica. Estoy totalmente de acuerdo de que afrontar la vida , respirar profundo e ir solucionando.
María Jesús guapa sigue así tan bella por dentro. Hasta pronto
«Respirar profundo e ir solucionando», me encanta. Gracias de nuevo ,tus palabras son muy reconfortantes y motivadoras!!!
Abrazo enorme.