El principio más profundo del carácter humano, es el anhelo de ser apreciado.
William James
William James
Últimamente, me encuentro con mucha información en la que se alerta de la fuerte tendencia hacia la individualización, que estamos viviendo como sociedad.
Se habla de los diferentes costes que este hecho tiene sobre nosotrxs; la pérdida del sentido de pertenencia, de sentirse parte de una comunidad, o la desaparición de la idea de que crear una familia propia, como proyecto vital prioritario, parecen desembocar en un problema extendido, de soledad mal vivida, y desconexión con el otro, que en cierta manera, nos deshumaniza. Esto tiene una parte de verdad, y mucho que matizar.
Así, vamos a reflexionar acerca de la importancia que tienen los vínculos afectivos en nuestro desarrollo madurativo. Que sean vínculos sanos, afecta directamente a nuestro bienestar psico-emocional, y por supuesto, ocurre también, que el tipo de relación que tengamos con nosotras mismas, va a influir directamente, en el tipo de vínculos que vayamos creando y manteniendo.
Vínculos Sanos
Los vínculos afectivos son esos lazos de amor y cuidado mutuo, que creamos entre personas a lo largo de nuestra vida, ya sean familiares, de amistad, de pareja, compañerxs de trabajo, etc.
A pesar de que la propia definición de vínculo afectivo, abarca sentimientos de amor, cuidado, y comprensión mutua, no siempre creamos vínculos sanos. A veces, mantenemos vínculos destructivos, que impiden nuestro desarrollo y bienestar, dañando nuestra salud emocional, psicológica, e incluso física.
Los vínculos afectivos son esos lazos de amor y cuidado mutuo, que creamos entre personas a lo largo de nuestra vida, ya sean familiares, de amistad, de pareja, o compañerxs de trabajo.
Identificar qué caracteriza a un vínculo sano, es importante para no perdernos en relaciones que no nos hacen bien, o que sencillamente han dejado de aportarnos, aquello que algún día nos daban.
Hay tres pilares básicos que las relaciones deben cumplir, para que se trate de un vínculo sano; se basan en la elección, no en la obligación; son relaciones flexibles, que se adaptan a las distintas circunstancias que puedan surgir; nos nutren, es decir, nos aportan a nivel intelectual, emocional y afectivo.
Transformaciones en los vínculos
Es cierto que los vínculos son dinámicos, pueden ir cambiando y transformándose a lo largo del tiempo.
Una relación del tipo que sea (familiar, amistad, pareja) ha podido ser un vínculo sano en algún momento, y llegar a convertirse en una relación tóxica por diferentes motivos, o simplemente, puede dejar de tener sentido para nosotrxs mantenerla, pues las personas podemos evolucionar de forma distinta, y a veces, aquello que nos unía, sencillamente desaparece.
Ahora bien, que un vínculo dañado, pase a ser un vínculo sano, es bastante más complicado. El contexto donde me resulta más fácil ejemplificar esto, es en la relación con los padres. Muchas veces este vínculo necesita sanar, y es algo que puede suceder, si hay conciencia de la propia historia familiar, y según vayamos madurando. No es nada sencillo, y a veces se necesita de un proceso terapéutico, para llegar a reparar lo que necesita ser sanado.
¿Personas tóxicas y Personas Vitamina?
La creencia de que podemos ir clasificando a los demás, como personas tóxicas o personas vitamina, es en sí misma, una postura que nos envenena. (Te dejo el enlace a un artículo de Buenaventura del Charco, Psicólogo, que me gustó leer, respecto a este tema).
Hay una fuerte tendencia a caer, en el etiquetado de personas, y aquí la psicología, ámbito al que pertenezco y amo, tiene mucho que ver. En el intento de discriminar lo que nos sienta bien, para ser “más felices”, hemos entrado en esta dinámica de tachar al otrx, como persona tóxica o persona vitamina, según nos vaya en la relación.
Sin embargo, para mí, tiene más sentido comprender, que lo que está funcionando o no, es la combinación de personas, es decir, la relación en sí misma, y ahí, la responsabilidad es compartida.
Cada persona es responsable y libre para marcar límites, cada persona es responsable y libre para elegir con quién pasa su tiempo, cada persona es responsable y libre para alejarse de lo que no le hace bien, o de lo que no le aporta, y cada persona es responsable y libre, para elegir comprender al otrx, además de a sí mismx, y actuar en consecuencia.
Ni la destrucción implícita en la expresión “persona tóxica”, ni la idealización implícita en la expresión “persona vitamina”, nos hacen bien.
Tu mismx, has podido resultar ser una persona tóxica, o una persona vitamina, según para quién, y en qué momento… yo, también.
Cuando sabes estar contigo, sabes con quién estar
Saber estar contigo, (y esto implica muchas cosas), es necesario, para crear vínculos sanos, y para soltarte, de aquellos que no los son. A veces puede llevarnos un tiempo, y una buena dosis de sufrimiento, darnos cuenta de que tenemos pendiente desapegarnos de alguna relación, o de que necesitamos marcar límites en ella.
Ser capaces de crear un espacio individual, en el que una se cuida, se observa, se disfruta, y saborea la libertad y el descanso, que pueden encontrarse, en la soledad bien experimentada, es algo que va a determinar, en gran medida, qué tipo de vínculos creamos, y cuáles decidimos mantener.
Desde ese punto de partida, no te unes por necesidad, sino por elección; no mantienes tus vínculos por miedo a la soledad, sino porque te suman; y no vas buscando añadir lazos afectivos en tu vida, a toda costa, sino que dejas que lleguen las personas que tienen que llegar, y que se acomodan en tu vida con naturalidad, y sin forzar.
Los vínculos afectivos nos alimentan el alma, ayudan a conservar nuestra humanidad, nos permiten sentir apoyo, compañía y cariño, y nos permiten darlo.
Sentir afecto, nos sana, nos consuela, nos abriga. No sentirlo, o sentir desprecio, nos daña, nos desprotege, y nos encoge.
Observa y escúchate en esto, sé consciente de cómo son tus vínculos, de cuáles vives como un regalo, y cuáles suponen un castigo, si es que mantienes alguno.
Construir y cuidar tu espacio individual, te va a llevar a construir y cuidar aquellos vínculos que resulten sanos para ti.
Recuerda, cuando sabes estar contigo, sabes con quién estar.
Esta entrada tiene 7 comentarios
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Me encanta !!!!
Me alegro de que sea así ,amiga! Gracias!!
Abrazo.
Me gusta lo que nos descubres en este artículo. Muchas gracias.
Muy interesante M. Jesús
Gracias, un abrazo.
Me están encantando tus reflexiones,María Jesús.
Gracias por compartirlas.
Me alegro mucho de que sea así ,gracias a ti por leer!
Un abrazo!